Que la paz, el bien y la bendición de nuestro Señor Jesucristo estén siempre entre vosotros. Con gran gozo y gratitud a Dios, iniciamos este año como iglesia bajo el tema “Compromiso”, el cual hemos recibido bajo la dirección e inspiración del Espíritu Santo.
Toda la Escritura encierra una riqueza espiritual profunda, cuando escudriñamos su contenido. Siendo, Mateo 16:24, un claro ejemplo de ello. Nuestro Dios Santo, en su soberanía, podría exigir muchas cosas a todo aquel que desea servirle, y cualquiera de ellas sería justa e irrefutable. Sin embargo, la exigencia del cielo nos revela una vez más el amoroso plan redentor de Cristo, quien vino al mundo para salvar. Jesús no impone requisitos que solo algunos puedan alcanzar, como un determinado lugar de nacimiento, un alto nivel educativo, una posición económica específica u otras condiciones que limitarían a muchos. Por el contrario, su llamado es accesible y lleno de gracia. Para venir a sus pies y seguirle hasta alcanzar el cielo —siendo Él ,el único camino—, nos da una respuesta clara :
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24).
En primer lugar, “si alguno quiere”, Jesús manifiesta su disposición de salvación para todo aquel que en Él cree y le sigue. Y, en segundo lugar, nos presenta la respuesta amorosa, que es también un gran reto, a quienes deciden buscarle: tomar la cruz y seguirle. Eso es compromiso.
El compromiso marcará todo lo que hacemos cuando lo asumimos con convicción. Será determinante al enfrentar circunstancias adversas y nos permitirá permanecer firmes en el lugar donde Dios nos ha llamado a estar, viviendo una fe auténtica y obediente.
Que este año 2026 sea un tiempo para crecer, servir y caminar juntos, comprometidos con Cristo y con su propósito para nuestras vidas.
Rev. José A. Rodríguez
PUERTO RICO